Las
alteraciones, dislocaciones o accidentes de tono son: el
sostenido, el
bemol, el
doble sostenido y el
doble bemol. Se representan siempre
antes del símbolo de la nota cuya altura será modificada y
después del nombre
de las notas, cifras y tonalidades. Un sostenido disloca la nota medio
tono arriba (en la escala), un doble sostenido disloca el sonido un tono
arriba, un bemol disloca la nota medio tono abajo y el doble bemol
disloca el sonido un tono abajo. Por ejemplo, se puede decir que un
fa sostenido
(fa#) es la misma nota que un
sol bemol
(sol♭) en el piano, pero en realidad estos se diferencian por comas existentes entre ellos.
Una vez que un sostenido o bemol haya sido aplicado a una nota, todas
las notas de la misma altura mantendrán la alteración hasta el fin del
compás. En el compás siguiente, todos los accidentes pierden su efecto,
por lo que en caso de necesitarlos habrá que colocarlos nuevamente. Si
deseamos anular el efecto de un accidente aplicado inmediatamente antes
de una clave de tonalidad, debemos usar un
becuadro, que devuelve a la nota su tono
natural.
En el ejemplo visto arriba podemos notar que la tercera nota del primer
compás también es sostenida, pues el accidente aplicado a la nota
anterior permanece válido y solo es anulado por el becuadro que hace que
la cuarta nota sea nuevamente un
la natural. El segundo compás es similar, con la diferencia de que el accidente aplicado es un bemol. En el tercer compás, un
sol, un
la doble bemol y un
fa
doble sostenido. Aunque tengan nombre diferente y ocupen distintas
posiciones en la clave, los accidentes aplicados hacen que las tres
notas sean exactamente iguales.